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Proyecto
TARIFA2010 XIII Centenario de la
primera incursión árabe a España (Tarifa, julio, 710) |
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SOBRE WENCESLAO SEGURA GONZÁLEZ Wenceslao Segura llegó a Tarifa hace treinta años, siendo destinado al recién creado Centro de Formación Profesional del que fue su primer director, siéndole encargada su puesta en funcionamiento. Durante cinco años ejerció la dirección del centro educativo dejando consolidada una enseñanza, como era la Formación Profesional, totalmente desconocida por entonces en Tarifa. Wenceslao Segura, físico de profesión, ejerció como Profesor de Enseñanza Secundaria en la materia de Física y Química hasta el pasado año en que dejó el trabajo, ante la degradación que estaba sufriendo la enseñanza secundaria. Desde su llegada a Tarifa Wenceslao Segura ha desarrollado una intensa y constante actividad en la vida cultural de la localidad. Comenzó fundando y siendo el presidente de la muy recordada Asociación Cultural Tingentera, que puso en funcionamiento en colaboración de Gaspar Luna Gutiérrez. Con la aparición de Tingentera se rompió el silencio cultural que había existido en la población durante el periodo franquista. Tingentera abarcó las más variadas actividades. Aunque se diseñó como Cine Club se extendió a actividades teatrales, musicales, artísticas,... incluso deportivas. La asociación vivió una vida intensísima, llegando a superar los cuatrocientos socios que pagaban una cuota de trescientas pesetas mensuales. Wenceslao Segura y Gaspar Luna editaron «Baelo», la primera publicación de información general que apareció en Tarifa después del lapsus que representó el régimen de Franco. «Baelo» fue dirigida por Wenceslao Segura y con las rudimentarias técnicas de impresión de la época logró ganar la admiración de los tarifeños que vieron asombrados como aparecía una revista que trataba en exclusiva la información local. Wenceslao Segura y Gaspar Luna establecieron la que sería la primera imprenta moderna en Tarifa al comienzo de los años ochenta: Grafisur, una entidad que sigue en funcionamiento ya contando con las más avanzadas técnicas existentes. Wenceslao adquirió los conocimientos técnicos en impresión offset, preeimpresión, tipografía, etc., que luego supo transmitir a otras personas que hicieron de las Artes Gráficas su profesión. El gobierno municipal contó con Wenceslao Segura para formar parte de la comisión municipal que se constituyó para celebrar el VII centenario de la toma de Tarifa por Sancho IV el Bravo, que se celebró en el año 1992. Durante los años en que estuvo funcionando, Segura desarrolló una actividad abrumadora, de la que hay que destacar la creación de la revista de estudios tarifeños «Aljaranda». Conocedor de las técnicas de montaje, diseño e impresión, Wenceslao Segura se encargó de hacer posible que naciera «Aljaranda». Durante siete años se estuvo dedicando, desinteresadamente, a que cada tres meses «Aljaranda» viera la luz, su aportación durante aquellos años fue decisiva para que la revista de estudios tarifeños finalmente quedara firmemente asentada. De esta época Wenceslao recuerda las gestiones que hizo para la fundición de la estatua de Sancho IV, obra de Manuel Reiné, las gestiones (nacida de una iniciativa suya) para que Tarifa tuviera una bandera municipal o la responsabilidad que adquirió para editar algunos libros publicados por el Ayuntamiento de Tarifa. Wenceslao Segura recuerda que fue tanto el esfuerzo que puso en aquellos actos conmemorativos, que aquel 21 de septiembre de 1992 quedó tan rendido, que consiguió dormir dieciséis horas seguidas. Pronto a celebrarse el VII centenario de la Gesta de Guzmán el Bueno, Wenceslao Segura volvió a ser requerido por el Ayuntamiento para formar parte de la comisión municipal creada para su celebración. De nuevo Segura volvió a aportar sus conocimientos y dedicación, contribuyendo a que los actos tuvieran el mayor esplendor. Con motivo de esta celebración, Wenceslao Segura viajó por toda España buscando información y documentación sobre Guzmán el Bueno, lo que le llevó a convertirse en el mayor especialista del que es considerado como una de los primeros héroes de España. La terminación de las obras de restauración del castillo de Guzmán el Bueno fue el momento elegido por Wenceslao Segura para formar una comisión municipal que tuvo como objetivo la reapertura del castillo. La elección de los itinerarios, la confección de las entradas, la preparación de las ordenanzas municipales o la redacción de los textos de los paneles y de los folletos, fueron encargos realizados y ejecutados, como siempre de forma desinteresada, por Wenceslao Segura. Todo el material encontrado por Wenceslao sobre Guzmán el Bueno le sirvió para realizar el museo que se instaló en la nave sur del castillo de Guzmán el Bueno. Grabados, cuadros, fotografías, esculturas, libros, medallas, partituras musicales, documentos medievales de Guzmán el Bueno, a lo que se le añadió maquetas y muchas cosas más, estuvo expuesto en un magnífico museo que se mantuvo abierto al público durante varios años. El trabajo que realizó Wenceslao Segura fue inmenso, durante más de un año, día a día, se encerraba en el castillo para preparar el material expositivo. Incluso llegó a organizar, con excelente resultado, el acto de apertura del museo. Pero tuvo que sentir, como siempre, el desagradecimiento del Ayuntamiento, por entonces regido por Juan Andrés Gil. Después de un trabajo de años y de haber donado importante material al museo, todo ello realizado desinteresadamente, no recibió el más mínimo reconocimiento, ni siquiera la simple palabra gracias por parte de los dignatarios municipales, práctica que se convertiría en una constante en su intensa relación con el Ayuntamiento tarifeño. El museo del castillo que montó Wenceslao Segura tuvo que ser retirado con motivo de las obras de restauración que se llevaron a cabo y que obligaron a que el monumento quedara cerrado al público. Cuando la intervención en la alcazaba concluyó, el Ayuntamiento quiso abrir al público sus instalaciones. Entonces viendo Wenceslao Segura que se iba a hacer de forma pobre, y de hecho así fue, decidió montar el museo para que al menos los visitantes pudieran ver algo digno. Durante un verano, Wenceslao se dedicó a montar de nuevo el museo, en este caso centrándolo en la figura de Guzmán el Bueno. Pero he aquí que no se pudo abrir al público. Al principio porque el Ayuntamiento no disponía de personal y luego porque los arqueólogos quisieron hacer una intervención en los paramentos de la sala donde se ubicó por segunda vez el museo. Lo curioso del caso es que el museo que había montado Wenceslao Segura se desmontó sin que nadie del Ayuntamiento tuviera la consideración de comunicárselo a su autor. Nadie del Ayuntamiento tuvo la educación, de al menos, darle a Wenceslao Segura una mínima explicación. Ya hace muchos años Wenceslao Segura sintió el interés por la historia. Empezó a bucear aquí y allí. Aparecieron los primeros artículos. Cada vez más numerosos y de mayor nivel. Y luego vinieron libros y más libros. El primero de ellos fue una amplia recopilación de poesías sobre el héroe de Tarifa: «Guzmán el Bueno en la poesía española». Le seguiría un libro sobre el castillo de Tarifa titulado «El castillo de Guzmán el Bueno», que tuvo una edición en inglés. Desde entonces han continuado sus artículos, conferencias, ponencias y libros. Wenceslao Segura ha llegado a convertirse en un destacado medievalista. Su interés se centra en la época medieval tarifeña. No hay duda de que sus investigaciones son valoradas por los historiadores medievales de toda España e incluso del extranjero, como ha podido comprobar recientemente cuando el destacado hispanista norteamericano O’Callaghan le pedía autorización para la publicación de sus investigaciones para un libro editado por la Universidad de Pennsylvania. Sus últimas aportaciones en este tema han sido las investigaciones publicadas el pasado año y relacionadas con Guzmán el Buno. Cerca de un centenar de documentos de la época y relacionados con el personaje ha recopilado Wenceslao, lo que le permitió publicar el hasta ahora su último libro titulado «Guzmán el Bueno y la defensa de Tarifa», donde se describe la relación de Guzmán el Bueno con Tarifa después de la gesta que protagonizó el año 1294. Sin embargo la investigación que más fama le reportó a Wenceslao Segura fue un pequeño artículo sobre la isla Perejil, el diminuto islote que se encuentra al otro lado del Estrecho. Cuando Marruecos ocupó militarmente aquella isla, tanto los medios de comunicación como los propios responsables del Ministerio de Asuntos Exteriores se pusieron a buscar información. Ya estaba desarrollado internet y allí encontraron el artículo de Wenceslao. La información en él contenida fue la utilizada por el Ministerio incluso en el discurso que la Ministra dio ante las Cortes cuando ya se había cerrado el conflicto. Todos los medios de comunicación de España y del extranjero se hicieron eco de las investigaciones de Wenceslao sobre nuestra vecina Perejil. Pero no quedó ahí el asunto, sino que involuntariamente fue utilizado por los críticos contra el gobierno de la nación, que no entendían que el Ministerio de Asuntos Exteriores no tuviera información propia y que tuviera que recurrir a un artículo de investigación histórica para recabarla. Y así era, como Wenceslao pudo comprobar en su momento, en los archivos de Exteriores no existía ningún expediente referido a Perejil, sino sólo noticias sueltas en otros legajos. Hay un curioso suceso que fue el inicio de una de las más felices investigaciones de Wenceslao. La nieta del que fuera alcalde de Tarifa durante la II República, Amador Mora Rojas, solicitó al Ayuntamiento que se recordara su nombre rotulando una calle. Como el Ayuntamiento desconociese al personaje, Wenceslao puso manos a la obra para descubrir a este peculiar individuo y el drama familiar que vivió al comenzar la guerra. Estas investigaciones sobre nuestro pasado más inmediato las completó dando forma al libro más divulgado de Wenceslao Segura «Tarifa durante la II República», un magnífico compendio donde se relata lo acontecido en aquellos turbulentos años en nuestra localidad. Sobre este asunto Segura recuerda la satisfacción que le produjo el agradecimiento público que le dedicó la hija del alcalde republicano en el acto de descubrimiento de la barriada que lleva el nombre de Amador Mora Rojas. Y otra anécdota sobre antiguos personajes de Tarifa. Wenceslao escribió un excelente artículo biográfico sobre Fernando Llanos León, médico y alcalde de Tarifa al final del siglo XIX. Agradecida porque recuperase la memoria de aquel personaje, su nieta, aceptando la petición de Wenceslao, dejó dicho que a su muerte le fuera entregado al Ayuntamiento de Tarifa un excelente retrato de Fernando Llanos que ahora está expuesto en la primera planta de la casa consistorial. Cuando quedaron restaurados los privilegios medievales donde se contienen los beneficios que los reyes otorgaron a Tarifa, Wenceslao entendió que era necesario explicar al público en qué consistían esos documentos, el resultado fue un interesante y documentado libro: «Los privilegios de Tarifa» donde se describe el sentido de aquellos documentos y los analiza detalladamente. Entre la bibliografía de Wenceslao Segura hay que citar obras divulgativas como «Tarifa monumental», «El castillo de Tarifa» o «Guía de Tarifa», todas ellas dirigidas al público en general y especialmente a los turistas que nos visitan. El rico patrimonio cultural de Tarifa llamó la atención de Wenceslao Segura desde el mismo momento de su llegada a esta ciudad. Por eso no es extraño que ya hace muchos años comenzara a exigir de las administraciones las necesarias restauraciones de nuestros monumentos. Recuerda orgulloso todo el barullo que formó y que finalmente condujo a la restauración de la Puerta de Jerez. Durante varios años se movió de aquí para allá, implicó a diversos estamentos de la nación, desde el Rey, el Parlamento de España, el Parlamento de Andalucía, a los responsables regionales y provinciales de Cultura y al Defensor del Pueblo Andaluz. Finalmente la Junta de Andalucía no tuvo más remedio que invertir el dinero para la restauración de uno de nuestros monumentos más emblemáticos, consiguiendo asimismo que se cerrara el paso al tránsito de los vehículos. Como curiosidad indicar que concluida la restauración, el Defensor del Pueblo Andaluz le envió una carta a Wenceslao Segura elogiando la constancia que puso para conseguir la restauración de la Puerta de Jerez. No quedó ahí el asunto. Como pasara el tiempo y nadie viniese a inaugurar el monumento recién restaurado, Wenceslao no dudó en ponerse en contacto con la Consejera de Cultura para exigirle que se procediera a la inauguración, como finalmente se hizo. En una de las visitas que la Consejera de Cultura hizo a Tarifa tuvo la indiscreción de hacer lo que hacen los políticos tantas veces: prometer. Se comprometió a restaurar en un plazo dado la documentación medieval del archivo histórico municipal. Como pasara el tiempo y nada se hacía, Wenceslao envió a la Consejera copia de la cinta magnética donde se recogían sus declaraciones. La político no tuvo más remedio que hacer las gestiones para que la restauración se llevara a cabo. Pero aún así no fue fácil, Wenceslao Segura se tuvo que entrevistar en varias ocasiones con la Delegada Provincial de Cultura. El resultado fue el inicio de la restauración de los privilegios. Proyecto que posteriormente heredó y continuó Mellaria, consiguiendo la restauración de esos magníficos documentos medievales. Wenceslao Segura se siente muy orgullo de haber contribuido a la creación de seis premios. Pues piensa que a las personas hay que agradecerles su labor bien hecha y más cuando se hace con desinterés. El Premio de Investigación de Temas Tarifeños, el Premio Tarifa la Voz de un Pueblo, el Premio Isidro de Peralta, el Premio Tarifaaldia.es, el Premio de Investigación Arqueológica Lothar Bergmann y las Distinciones y Honores del Ayuntamiento de Tarifa, han sido galardones en los que Wenceslao ha participado de una u otra manera. Lamenta Wenceslao lo de veces que ha tenido que defender a los galardonados de estos premios ante la rabia y la envidia de muchos. Entre las decisiones tomadas por la comisión municipal creada para conmemorar el VII centenario de la toma de Tarifa, Wenceslao propuso la concesión de un tema de investigación histórica que concediera el Ayuntamiento. El premio fue creado y persiste en la actualidad. Por cierto, por sus estudios Wenceslao Segura recibió por acuerdo plenario este Premio de Investigación de Temas Tarifeños. Un buen día Gaspar Luna le propuso a Wenceslao volver a editar una publicación periódica sobre Tarifa. Wenceslao aceptó el reto. Diseñó y puso en marcha la revista «Tarifa, la Voz de un Pueblo» de la que fue su fundador y primer director. Como ha ocurrido con tantos otros proyectos de Wenceslao Segura, la publicación resultó un éxito. Durante cinco años acudió fielmente a su cita quincenal en las librerías y kioskos. En sus páginas Wenceslao creó su sección de opinión de nombre «El Avispero», una columna incisiva que consiguió numerosos seguidores fijos. El primer año que se creó la anterior revista, Wenceslao Segura puso en marcha los Premios Tarifa la Voz de un Pueblo, con los que se premiaba a personas y entidades que hubiesen destacado en diversos sectores de la vida tarifeña. Al desaparecer la publicación, Wenceslao formó una asociación de la que fue su presidente, que llevó el mismo nombre que la revista y que tenía como única misión conceder los premios anuales, siendo los miembros del jurado los antiguos colaboradores de la publicación. Los premios continuaron año tras año. Celebrándose de forma brillante y concebidos de una forma tan original que sin dinero se logró alcanzar el mayor prestigio. Porque como dice Wenceslao, en el campo de la Cultura lo importante no es el dinero, sino la voluntad y las ganas de hacer las cosas. Cuando ya se habían desarrollado trece ediciones de los premios, Wenceslao dejó la asociación y los premios dejaron de concederse. Ante la ausencia de Tarifa del que fuera Cronista Oficial de la ciudad, Wenceslao Segura preparó unas ordenanzas para la regulación de lo que se llamó la Oficina del Cronista Oficial, que contemplaba los mecanismos para la elección de hasta cuatro Cronistas Oficiales. Pasados todos los trámites legales y abierto el concurso de méritos, Wenceslao Segura fue nombrado Cronista Oficial de Tarifa. Como siempre, llevó a cabo numerosas gestiones relacionadas con su cargo: propuestas de nombres de calles, preparación de informes sobre diversos asuntos de su competencia, relaciones con los medios de comunicación, ayuda a los investigadores, participación en diversas comisiones municipales, etc. Siendo Cronista Oficial Wenceslao preparó las ordenanzas municipales de Honores y Distinciones del Ayuntamiento de Tarifa, que tras la aprobación por el pleno municipal, permitió que se constituyera una comisión de asesoramiento del alcalde, en donde se estudiarían propuestas para la concesión de la llave de la ciudad, la medalla de Tarifa, de los Hijos Adoptivos y Predilectos y de los Diplomas. Wenceslao Segura participó durante varios años en esta comisión que recomendó al alcalde el nombramiento de varias personas y entidades merecedoras de este premio, propuestas que siempre fueron aprobadas por unanimidad por el pleno municipal. Wenceslao Segura se ha visto involucrado de una u otra manera en los nombramientos de los Hijos Adoptivos y Predilectos de Tarifa en los últimos treinta años. Entre todos ellos nos cuenta la anécdota del caso de Andrés Gallurt Jiménez. Como viera que dicho personaje ya se encontraba en el tramo final de su vida y que había destacado por un inusual amor a esta tierra, a Wenceslao, que entonces era director de «Tarifa la Voz de un Pueblo», se le ocurrió hacer un escrito biográfico sobre Gallurt. Entendió que la persona que mejor podía hacer este trabajo era Jean-Baptiste Loussert Fernández al que le encomendó este trabajo, quien realizó un excelente y emotivo artículo donde al final pedía la concesión del título de Hijo Predilecto para Andrés Gallurt. La propuesta caló en el Ayuntamiento quien decidió seguir esta recomendación y elegir a Gallurt como Hijo Predilecto de Tarifa. Wenceslao Segura siempre ha apoyado la creación y ampliación del Fondo Local de la Biblioteca Municipal. Para este fin ha donado docenas de libros sobre Tarifa, la mayoría de ellos ediciones antiguas, difíciles de encontrar y caras. Cuando Wenceslao Segura participó en un congreso de historia medieval organizado por el Ayuntamiento, recibió por su ponencia la cantidad de 400 euros, como entendiera que su participación debía ser desinteresada, devolvió el dinero al Ayuntamiento en forma de un abultado lote de libros antiguos sobre Tarifa. La mayoría de los libros que tiene el Fondo Local de la Biblioteca Municipal han sido donados por Wenceslao Segura, sin que por ello recibiera el más mínimo agradecimiento municipal; es más tiene la seguridad de que ni el propio concejal de Cultura conoce estos hechos. Por cierto, como Wenceslao viera que el público desconocía por qué la biblioteca local lleva el nombre de Mercedes Gaibrois, preparó un expositor, que se encuentra a la entrada de la biblioteca, donde se explica quien fue esta excelente historiadora y los motivos por los que se le dio su nombre a nuestra biblioteca. Además, Wenceslao donó una docena de libros escritos por la famosa historiadora. Sobre este asunto contar la anécdota que cuando la única nieta de Mercedes Gaibrois, que trabajaba en América, conoció los intentos de Wenceslao para dar a conocer la figura de su abuela, le expresó su reconocimiento, porque además desconocía que su ilustre antepasada fuera recordada en nuestra ciudad. Wenceslao comenta que ha sido la persona que más nombres de calles ha puesto en Tarifa. Entiende que es una forma de dar a conocer a personajes tarifeños o relacionados con nuestro pasado. Una treintena de nombres propuestos por él o con su colaboración, rotulan nuestras calles, entre ellos María de Molina, Carlos Núñez y Manso, Vizconde de Castelnou, Abderramán III, Alfonso XI, calles con los nombres de los municipios de Campo de Gibraltar o con los nombres de las principales aves migratorias que pasan por nuestro municipio. Los expertos artesanos José Luis Pavón y José Martí se propusieron hace unos seis años restaurar los dos relojes monumentales mecánicos que hay en Tarifa: el del Ayuntamiento y el colocado en la iglesia de San Mateo que también es de propiedad municipal. Desde un primer momento Wenceslao Segura colaboró intensamente con estos relojeros que hacían su trabajo desinteresadamente. Bien sabía Wenceslao que si alguien se pone a trabajar años y años por puro altruismo es necesario tenerlo en la mayor consideración, cuidarlos y mimarlos, facilitándoles todo lo que necesiten. Esta colaboración ha durado años y aún continúa. Finalizado el gran trabajo que representó la restauración del reloj del Ayuntamiento, Wenceslao se encargó de preparar las placas conmemorativas de la restauración, negándose a que su nombre quedará grabado en ellas. Mal hecho, porque dentro de algunos años nadie recordará que Wenceslao participó activamente en la restauración de aquel reloj. Por cierto, que sí tuvo el honor, concedido por los restauradores, de darle cuerda por primera vez al reloj municipal después de su restauración. Entre las numerosas gestiones realizadas por Wenceslao en su colaboración con los restauradores del reloj del Ayuntamiento se encuentra la confección del panel explicativo de la evolución del proceso, y que se encuentra expuesto en el local donde está la maquinaria. Hace unos diez años trató Wenceslao de que se restaurara el reloj de la iglesia de San Francisco. Para ello se encargó de retirar el reloj de la iglesia para su arreglo, lo que en un principio no pudo ser. Finalmente colaboró para que el reloj fuera a Algeciras donde se hizo la restauración. Actualmente el reloj ya se encuentra en Tarifa, pendiente de ultimar el diseño de varios mecanismos. Wenceslao Segura mantiene en su casa, como si fuera una reliquia, la plaquita que se le puso al reloj cuando se instaló a final del siglo XIX, a la espera de poder entregarla para volver a ser colocada cuando la restauración llegue a su fin. Siendo Wenceslao Segura miembro del Servicio de Publicaciones del Ayuntamiento de Tarifa tomó la dirección de la revista de estudios tarifeños «Aljaranda». En su mente estaba elevar todavía más la categoría de la publicación. Para ello se hizo un nuevo diseño, preparó un libro de estilo y mejoró la presentación de la publicación. Pero Wenceslao lamenta que puso el listón demasiado alto, pues al cumplirse el tiempo de su compromiso en la dirección de «Aljaranda», la revista se vino abajo porque nadie pudo seguir con el nivel que había alcanzado. Y ahora la veterana publicación malvive, como esperando el momento de su desaparición. Durante su estancia en el Servicio de Publicaciones del Ayuntamiento, Wenceslao preparó los estatutos para su funcionamiento, aunque en el estado actual de esta comisión municipal estos reglamentos, que permitirían un adecuado funcionamiento, han dejado de cumplirse. Mientras que Wenceslao participó en este Servicio de Publicaciones exigió que se hicieran publicaciones de libros. Así se encargó de la edición del último libro publicado por el Ayuntamiento. Cuando Wenceslao abandonó hace ya más de dos años esta comisión, estaba trabajando en la edición de un nuevo libro sobre el floklore tarifeño, también consiguió que se aprobara la publicación de un libro sobre la figura de Guzmán el Bueno, pero ausente Wenceslao del Servicio de Publicaciones, estos proyectos quedaron abandonados, ante la desidia de sus actuales miembros. Los proyectos editoriales siempre han sido del agrado de Wenceslao Segura. Uno de los más interesantes que ha realizado es una publicación dedicada a la edición de documentos y monografías sobre la historia de Tarifa, que lleva el nombre de «Al-Qantir». Se edita en papel y también en internet, en la dirección electrónica www.alqantir.com. La calidad de los números editados es altamente considerada por aficionados y especialistas en la historia. Wenceslao Segura fue el primer propietario privado de un ordenador en Tarifa. Eran aquellas costosas máquinas, que no tenían ni siquiera disco duro, tan rudimentarias que era necesario cargarle el sistema operativo cada vez que se encendía. Naturalmente no existían programas. Pero Wenceslao logró preparar un elaborado programa informático, codificado en un muy simplificado lenguaje BASIC. Tardó tres años en hacerlo, pero fue de gran utilidad para la gestión administrativa de la asociación Tingentera. Amante de la informática, bien sabía Wenceslao que el futuro se encontraba en la telemática. Por esto no es extraño que adquiriese un terminal de ibertex, un prehistórico sistema de internet, que si bien se transmitía por línea telefónica, no se podía utilizar con un ordenar ordinario, sino con un terminal específico. Por lo dicho, tampoco es extraño que nada más aparecer internet Wenceslao Segura se conectara y muy pronto empezó a prepara páginas web. La primera de ellas se llamaba www.almedinatarifa.com, una revista cultural tarifeña. Aunque elaborada con programas muy pobres, tenía una magnífica presentación y allí se encontraban temas tan diversos como una visita virtual al castillo, una recopilación sobre la obra artística de Manuel Reiné, un resumen de los proyectos sobre el túnel del Estrecho y un estudio climático de Tarifa, entre otras cosas. Luego vinieron más y más páginas web, ya fuesen personales o bien para una u otra entidad. La extensión de internet, que ha llegado a convertirse en una herramienta casi universal, le hizo comprender a Wenceslao Segura que era el momento de poner en la red un periódico digital. Entendió que el proyecto tenía que ser concebido de forma que permaneciera en el tiempo. Además debía de tener calidad profesional y cumplir de forma escrupulosa su salida diaria. Así nació www.tarifaaldia.es el primer periódico diario de Tarifa, una población que tiene prensa escrita desde hace más de cien años. Para llevar a cabo este proyecto, Wenceslao se asoció al periodista Shus Terán, con el acuerdo de que éste continuaría con la publicación una vez puesta en marcha. Wenceslao Segura actuó como director durante los primeros seis meses de vida de la publicación, encargándose principalmente de la parte técnica del diario, sin olvidar sus quehaceres periodísticos, con los cuales continúa. El éxito de tarifaaldia.es ha sido inmenso, muy superior al que Wenceslao tenía pensado. En el momento de escribir esta reseña, ya alcanza la cifra de 1.200 visitas diarias y se ha convertido en un medio de comunicación esencial en la vida de los tarifeños. Wenceslao reconoce el excelente trabajo periodístico de Shus Terán, pieza esencial para conseguir dar vida a este primer diario de Tarifa. Siguiendo en el mundo de internet Wenceslao Segura montó la primera librería virtual de Tarifa. Se trata de Librería Tarifa, que tiene la dirección www.libreriatarifa.com, donde con un magnífico programa de ventas se pueden adquirir libros sobre nuestra localidad. El último proyecto de Wenceslao Segura en el mundo de internet es la página www.tarifa2010.com, para dar a conocer las actividades relacionadas con el programa TARIFA2010, con el que se va a conmemorar el XIII centenario de la primera incursión árabe a España, que aconteció en julio del año 710. En esta página web irán apareciendo artículos y documentos antiguos sobre la llegada de Tarif ibn Mallik a las costas de Tarifa hace 1.300 años. Wenceslao Segura también ha preparado un programa de actos ante el justificado temor de que el Ayuntamiento no haga nada o lo que haga sea excesivamente pobre. Publicaciones, conferencias, sello conmemorativo, actividades divulgativas y un monumento recordatorio son las actividades que Wenceslao ha programado para el centenario de un hecho clave en la historia de Tarifa y de España. En el año 2000 preocupado Wenceslao Segura por el estado del patrimonio histórico y artístico de Tarifa, organizó la asociación tarifeña de defensa del patrimonio cultural Mellaria, del que ha sido su presidente desde sus comienzos. La actividad realizada por Mellaria ha sido frenética, siempre dirigida con afortunado acierto por Wenceslao. La vida cultural de Tarifa de los últimos años no se entendería sin la existencia de Mellaria. Entre las actividades de la asociación destacar los premios que concede anualmente, a los que se le dio el nombre de Isidro de Peralta, habiéndose concedido en diez ocasiones. Dejamos para el final de esta reseña la que es la principal actividad de Wenceslao Segura: la investigación científica, a la que le dedica la mayor parte de su tiempo. Wenceslao ha adquirido una amplísima preparación en variados campos de la Física. Entre ellos citar: astronomía, gravitación y teoría de campos. Durante quince años se dedicó a preparar un estudio sobre una desconocida ciencia: la Hemerología o ciencia de los calendarios. El resultado de esta investigación es un libro técnico dedicado al estudio del tiempo cronológico y su relación con la astronomía. En esencia se trata de un estudio sobre el comportamiento de la órbita de la Tierra y de la Luna para los próximos diez mil años y ver su ajuste a los actuales calendarios. En el libro de título «Hemerología» se dan algoritmos para la conversión entre los principales calendarios usados en el mundo, se hace un completísimo estudio sobre el cómputo o técnica de determinación del calendario eclesiástico. De lo que Wenceslao Segura se encuentra más orgulloso de esta completísima investigación astronómica, es de su teoría sobre el calendario observacional lunar musulmán. Es una mezcla de astronomía esférica, propagación de la luz y fisiología. El ajuste de los datos teóricos y observacionales es magnífica. Para preparar este libro, Wenceslao Segura realizó una amplísima recopilación de artículos y libros, señalar que en la obra aparecen más de cuatrocientas referencias, que representan sólo una parte de la bibliografía encontrada. Durante su dilatada investigación Wenceslao obtuvo copia de casi todos los libros relacionados que se encuentran de la Biblioteca Pública de Nueva York, una de las mejores bibliotecas del mundo, así como de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos. Durante más de un año completó su investigación en el Observatorio de la Armada en San Fernando. El producto final, su libro «Hemerología» es la mejor monografía publicada sobre el tema. Desde hace algunos años Wenceslao Segura ha cambiado su campo de investigación. Actualmente trabaja en una joven disciplina que ha sido llamada gravitoelectromagnetismo. En esencia consiste en ver los efectos gravitatorios producidos por el movimiento de los cuerpos. Es un campo de investigación que se encuentra dentro del marco de la relatividad general, es innecesario decir que es una compleja materia y que se necesita una gran preparación para dominarla. Wenceslao Segura se muestra orgulloso de sus últimos trabajos en este campo. Por ejemplo, últimamente ha logrado realizar el estudio completo del experimento denominado GP-C, logrando determinar la diferencia de tiempo marcado por relojes atómicos a bordo de dos satélites de idénticas órbitas pero que se mueven en sentido contrario. También ha simplificado considerablemente otras investigaciones, como el cálculo para conocer la desviación que experimenta un rayo luminoso que viaja cerca de un astro rotante. Wenceslao Segura espera dar a la luz sus investigaciones en gravitoelectromagnetismo en forma de libro. Pero dada la enorme dificultad de la materia, que requiere años y años de trabajo, no pone fecha a esta obra, donde expondrá todos los estudios sobre ese campo, una disciplina científica que se espera sea decisiva para la comprensión de la naturaleza dada su cercana conexión con la cosmología. |